Cambiar la ropa de verano supone un cambio de todo. Es un ritual que seguimos año tras año y que a muchos puede causar un trastorno. Pero ¿qué supone realmente que llegue el verano? Pensar en ropa de verano es pensar en cambio de época, de estación, de días más largos, de ropa más ligera y vaporosa de tejidos más finos y de colores muy vivos.

 

Los cambios siempre son buenos 

Es una estación en que la ropa pasa de lucir colores oscuros a convertirse en otros más luminosos.

Para muchos el cambio de ropa de verano supone un trastorno y una obligación desesperante. Por lo general nadie encuentra el momento para hacerlo, siempre se busca un hueco que nos permita llevarlo a cabo todo de un tirón, pero resulta casi imposible porque siempre hay una excusa mejor.

Cuando empieza a hacer calor comenzamos a sacar la ropa más básica para ir convirtiéndola con la de invierno o la conocida como de entretiempo. Cuando comenzamos así en nuestro armario empieza a tener una mezcla de temporadas que provocan un caos día tras día.

Por lo tanto, tenemos dos opciones con el cambio de armario , ir incorporando prendas más ligeras a medida que las vayamos necesitando o coger y hacer el cambio de golpe.

 

¿Cuánto se tarda en hacer un cambio de armario?

No hay un número de días, horas o minutos determinados. Hay personas que tardan muy poco y otras que llegan a estar uno o dos días. Si esto fuera agradable y entretenido no contaríamos el tiempo. Si el cambio de ropa fuera elegir ropa nueva en una tienda para todo el mundo seria un auténtico placer.

 

¿Por dónde empezamos?

 

El cambio de ropa de verano tiene que suponer un planazo porque con él llegan los planes de verano, la piscina, el chiringuito, las vacaciones, las puestas de sol interminables, los conciertos al aire libre y las cenas con amigos en lugares con encanto.

Date tiempo para mentalizarte y cuando creas que estas preparado ponte a ello, durante un tiempo convivirán varias temporadas, pero eso tendrá un final y tienes que ser consciente. Cuando comience a darse esta situación ve guardando los jerséis más gruesos y así todo será más sencillo.

 

El espacio es primordial

El cambio de estación tiene que llevar un orden. Es un momento para tener paciencia e ir haciéndolo poco a poco, dejar todo limpio y empezar a guardar en su espacio correspondiente. El caos solo depende de ti.

Es un momento para hacer una buena limpieza

El orden ayuda y sobre todo nos hace marcar un sentido en el cambio de ropa. Si hay algo que no nos ponemos o esta viejo es el momento para regalarlo o venderlo y que otra persona disfrute de ello.