La compra de una vivienda es una de las decisiones económicas más importantes para una familia. Cuanto se hace una inversión de estas características existen multitud de dudas e incertidumbre acerca de cuál es la mejor
alternativa.

 

Con el fin de facilitar este proceso, y ayudar a los futuros compradores a tomar la decisión, el equipo de expertos de Vía Célere ha elaborado una Guía del comprador, con la cual dar respuesta a estas cuestiones.

El presupuesto

Se trata de un elemento imprescindible, ya que es necesario valorar el coste, así como la cuantía mensual que supondrá la hipoteca. Comprar en base a nuestra situación actual es lo más recomendable para evitar problemas en el futuro.
En este caso se recomienda calcular el ‘esfuerzo de compra’, o lo que es lo mismo, comprobar que la vivienda no supera el 35% de los ingresos netos mensuales.

Calificación energética

 

Se recomienda la elección de la vivienda con calificación energética A o B, ya que supone una disminución de las emisiones de CO2, así como una menor demanda energética del propio edificio (calefacción, refrigeración y agua caliente).

Documentación obligatoria

Durante todo el proceso de compra existen algunos documentos que deberán estar a nuestra disposición. En la fase de precomercialización: escritura de la sociedad, escritura de apoderamiento, listado de intervinientes, información de la calificación energética, modelo de pre-reserva, memoria de calidades, planos de venta, forma de pago, información de los tributos y nota simple del suelo.

Durante la comercialización: licencia de obra, línea de avales, escritura de obra nueva, escritura del préstamo promotor, modelo de reserva, modelo de contrato y copia del proyecto de ejecución. Y durante la entrega: escritura de la división horizontal, acta final de obra, licencia de primera ocupación y distribución hipotecaria.

Revisión de planos

Entre la información que aporta está la distribución, orientación, número de armarios o superficie de cada estancia. Este punto es importante ya que diferencia entre superficie útil, descontando el grosor de los muros y tabiques; la superficie construida, el total incluyendo paredes y terrazas; y la superficie construida con elementos comunes, aquella que incluye las zonas que corresponden alas zonas de uso común. Sobre esta última se hace, además, la tasación de la vivienda.