¿Sabías que una parte importante de tu factura eléctrica corresponde a consumos que realmente no te son necesarios? Por comodidad, dejamos muchos electrodomésticos encendidos o conectados a la corriente aunque no los estemos usando, por lo que estos siguen utilizando energía eléctrica. Y aunque este gasto energético es prácticamente inapreciable en el día a día, si sumamos cada uno de estos pequeños consumos el resultado se termina notando en nuestro bolsillo al final de mes.
Tanto es así que el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDEA) calcula que este dispendio puede llegar a representar el 10 % de nuestro gasto mensual en este aspecto, por lo que, si tomáramos medidas para reducirlo e incluso llegar a eliminarlo, podríamos acabar ahorrando en torno a 50-100 euros anuales en nuestras facturas.
Así que el esfuerzo puede acabar mereciendo la pena. Y como en Vía Célere queremos ayudarte en tu día a día, hemos reunido en este artículo varios consejos que te permitirán tener bajo control el consumo standby en casa. ¿Nos acompañas para descubrirlos?
El primer paso para atajar este problema es entender en qué consiste. También conocido como consumo ‘fantasma’, es el uso de energía que hacen los electrodomésticos caseros por el simple hecho de estar enchufados y no apagados. Esto es algo habitual porque muchos de ellos tienen un modo de ‘reposo’, en el que consumen menos que encendidos, pero manteniéndose en espera por si es necesario reactivarlos y usarlos rápidamente.
La Unión Europea estima que, si los consumidores del continente apagaran estos aparatos cuando no los usan, el ahorro total anual sería de más de 530 millones de euros. De ahí que sea interesante conocer los primeros puestos del ranking que ha elaborado la OCU en España sobre los electrodomésticos con mayor consumo en standby:
Aquí te dejamos varias ideas para que ajustes tus consumos energéticos y evites gastar más electricidad de la que realmente necesitas usar en tu día a día:
Para empezar, es fundamental que detectemos cuáles son los ‘puntos de fuga’ energética que engordan nuestra factura mensual. Haz un inventario de los electrodomésticos que tienes enchufados habitualmente en casa; después analiza cuántas horas al día los utilizas y si es necesario que los tengas enchufados todo el tiempo.
Los más comunes son televisores, consolas de videojuegos, routers, altavoces inteligentes, impresoras, microondas y ordenadores. Y también es habitual que tengamos cargadores enchufados sin utilizarlos, los cuales en algunos casos pueden llegar a tener un pequeño consumo incluso en esta situación.
Pregúntate cuántos de esos electrodomésticos que realizan habitualmente consumo en standby en tu casa merece la pena que permanezcan en ese estado. Por ejemplo, en España cada persona ve la televisión una media de 275 minutos al día, lo que representa aproximadamente una sexta parte de la jornada. Así que, en muchos casos, las 18 horas restantes no será necesario que esté en espera, salvo que tengamos la costumbre de encenderla y apagarla varias veces.
Esta recomendación se hace especialmente extensible a otros aparatos de uso reducido, como pueden ser las impresoras —ya hemos visto que son las que más consumen en este estado—, el microondas o las consolas de videojuegos. Mientras que en otros ejemplos que sí necesitamos que permanezcan semi encendidos, como es el caso de los altavoces inteligentes, lo recomendable es que los apaguemos cuando vayan a permanecer inactivos durante varias horas, como durante la noche.
También es recomendable que simplifiquemos lo máximo posible el gesto de encender/apagar estos electrodomésticos. En no pocas ocasiones, tenemos que agacharnos para enchufar o desenchufar el aparato, por lo que es algo incómodo que nos quita unos pocos segundos cada vez que lo hacemos.
Para facilitarnos la vida y hacer este proceso un poquito más práctico, podemos agrupar los electrodomésticos en regletas —asegurándonos siempre de que estas sean seguras y de que no las sobrecargamos— que tengan un interruptor general o incluso uno específico por cada entrada. Además de resultar cómodas por ser más accesibles que los enchufes, también nos permiten centralizar el control de los electrodomésticos e incluso decidir cuál de ellos activamos en cada momento —en el caso de que tengan un botón individual por conexión—.
Uno de los errores más habituales que se asocia al consumo standby en el ámbito doméstico es el de cargar los dispositivos más tiempo del que realmente necesitan para llegar al 100 %. Esto, además de dañar la batería a largo plazo, también genera un consumo extra si el dispositivo o el cargador no están preparados para detener el flujo de energía al llegar al tope previsto.
De hecho, es bastante habitual que dejemos el teléfono móvil cargando antes de ir a dormir y que no lo quitemos de la toma de la luz hasta la mañana siguiente. Así que, lo que en condiciones normales requeriría de un par de horas de conexión, acaban siendo varias horas más de demanda energética.
Se trata de un mal hábito que supone un gasto extra. Y aunque en el caso de los smartphones es mínimo por apenas llegar al euro anual, si se replica en otros electrodomésticos mayores —como el ordenador portátil del trabajo, la tableta electrónica o las baterías portátiles— sí puede acabar afectando a nuestra cartera.
Enlazando con el ejemplo que acabamos de mencionar sobre la carga nocturna del teléfono móvil, algunas veces es posible que tengamos que dejarlo enchufado durante la noche, ya que al ir a dormir el dispositivo tiene poca batería y necesitamos tenerlo a tope al día siguiente. En casos como este y en otros en los que no podamos estar pendientes de los tiempos de carga, podemos recurrir a regletas, enchufes y otros dispositivos inteligentes que permitan programar las conexiones.
De esta manera, desde sus aplicaciones móviles podemos decidir cuándo se encenderán o apagarán automáticamente, o programar los usos según nuestras necesidades. Esto es especialmente útil si hacemos cargas periódicas o tenemos la costumbre de cargar los aparatos a las mismas horas del día, como durante las noches.
Tanto para los electrodomésticos que no necesitan estar enchufados todo el día como para aquellos que sí deben permanecer conectados —como la nevera, el congelador o el router—, lo más recomendable es optar siempre por modelos energéticamente eficientes. Especialmente si los dispositivos que tenemos en casa son antiguos, ya que renovarlos puede suponer un ahorro económico inmediato.
Antes de ir a comprarlos debemos tener claras cuáles son las diferentes etiquetas de consumo, pues estas tienen un sistema de clasificación que va de la letra A la G —de más eficientes a menos—. Lo que significa que los aparatos con una clase más alta también tienen un consumo ‘fantasma’ más bajo.
Algunos electrodomésticos que hemos venido nombrando —como el televisor, las consolas, los ordenadores o las impresoras— tienen precisamente un modo standby por el consumo intermitente que solemos darles. Y aunque lo más recomendable es apagarlos totalmente si no los vamos a usar inmediatamente, este botón es una buena opción intermedia para aquellos momentos en los que es más fácil dejarlos a la espera que desconectarlos.
Por ejemplo: cuando estamos viendo la tele y necesitamos hacer una pausa para cocinar, pero tenemos previsto regresar al terminar; o cuando estamos trabajando en el ordenador y queremos hacer un breve descanso.
Como mencionamos antes, el router se encuentra entre los dispositivos que más energía consumen en modo espera. Por ello, si nuestra línea telefónica no depende de que esté encendido, apagarlo durante la noche es una excelente opción, ya que mientras dormimos no necesitaremos navegar por Internet.
Con pequeños gestos se pueden conseguir grandes resultados. Así que anímate a aplicar estos 8 consejos para reducir el consumo en standby de los electrodomésticos de tu hogar y ya verás cómo, en poco tiempo, notas que tu factura eléctrica mensual se reduce ligeramente.
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