Tras un 2025 complicado para el consumidor por el encarecimiento del precio de la luz, 2026 apunta a ser incluso peor. Si el año pasado el recibo para un usuario medio con la tarifa regulada se encareció un 15,5 % y se convirtió en la tercera factura más elevada de la historia (tras 2021 y 2022), la previsión a corto plazo es que la tendencia al alza continúe. Algo que se explica por la tensión política en Oriente Medio y las consecuencias que esta está teniendo en los precios del petróleo y del gas.
De hecho, la situación ha llevado al Gobierno de España a actuar para contener este encarecimiento. El pasado 21 de marzo aprobó un paquete de medidas (con vigencia hasta el 30 de junio) que incluía la reducción temporal del IVA de la electricidad y el gas del 21 % al 10 %; así como la reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad al 0,5 %. Decisiones que ya están ayudando a aliviar el bolsillo de los ciudadanos, pero que en muchos casos es importante que vayan acompañadas de cambios en los hábitos de vida.
Y es que, con pequeños gestos cada día para optimizar el consumo energético del hogar, es posible ahorrar cientos de euros al año. En este artículo te contamos cómo hacerlo.
Del consumo energético medio de los hogares en España (3.487 kWh), aproximadamente el 10 % (300 kWh) corresponde al gasto ‘fantasma’, según cifras del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía. Es decir, al consumo que se realiza por dejar los electrodomésticos encendidos o enchufados cuando realmente no se están utilizando.
Este descuido, si se tienen en cuenta las tarifas actuales, supone anualmente más de 100 euros de gasto a las familias. Una cantidad lo suficientemente importante como para evitar dejar los aparatos en stand by con el objetivo de optimizar el consumo energético del hogar.
Especialmente, si tenemos en cuenta lo sencillo que es hacerlo. En concreto, no hace falta apagar uno a uno los electrodomésticos al terminar de usarlos, pues hay alternativas que nos pueden facilitar mucho las cosas:
El actual sistema de clasificación energética de los electrodomésticos cuenta con un total de 7 etiquetas que van desde la letra A (los más eficientes) a la G (los menos). Así que, dado que estos normalmente requieren el 30 % y el 50 % del total de la energía de un hogar, es muy importante elegirlos correctamente.
En el caso de los electrodomésticos de mayor consumo, como el frigorífico, la lavadora o el lavavajillas, la diferencia de gasto anual entre los modelos más eficientes (A, B y C) y los menos eficientes (D, E, F y G) puede superar los 50 euros. Una cifra que, a lo largo de la vida útil del aparato —que puede rondar los diez años—, puede alcanzar los cientos de euros o incluso superar los mil. Por ello, comparar modelos e invertir en electrodomésticos más sostenibles no solo reduce el consumo energético, sino que también supone un ahorro económico significativo a medio y largo plazo.
En España, los ciudadanos gastan de media más de 600 euros al año en calefacción; mientras que en los meses más calurosos su inversión en aire acondicionado ronda los 130 euros anuales. El problema es que la mayor parte de este dinero podría ahorrarse si las viviendas tuvieran un adecuado aislamiento térmico: en el caso de los inmuebles con peor calificación energética, el sobrecoste puede alcanzar los 500 euros anuales.
O lo que es lo mismo: unos 15.000 euros en 30 años. Una cantidad considerablemente superior a la inversión que supone aislar correctamente una vivienda común, y que ronda, aproximadamente, los 11.000 euros. Por eso, en las viviendas antiguas o con una baja calificación energética, es recomendable llevar a cabo estas reformas cuanto antes, porque son una inversión que, a largo plazo, permite ahorrar bastante dinero.
Encontrar la temperatura exacta ideal tanto en verano como en invierno puede ayudarnos a ahorrar en torno a un 10 % en nuestra factura energética. El equivalente a más de 100 euros en todo el año. Por eso, en lo que respecta al aire acondicionado, lo recomendable es que este esté entre los 24 y los 26ºC, mientras que en los meses más fríos debemos regular el termostato para que, durante el día, se sitúe entre los 19 y los 21ºC. Y para la noche podremos dejarlo en torno a los 17ºC, ya que lo normal es que durmamos bien abrigados y no estemos moviéndonos de una habitación a otra.
Para que no tengamos que estar pendientes de regular la temperatura o no se nos olvide, aquí también es recomendable utilizar termostatos inteligentes que ayuden a optimizar el consumo energético del hogar. Estos pueden programarse para hacer los cambios que le indiquemos según las horas del día o incluso dejarnos hacer las modificaciones deseadas desde nuestro teléfono móvil, sin necesidad de levantarnos del sofá. Así que nos ofrecen total comodidad para que tengamos pleno control de las condiciones ambientales de nuestra vivienda.
La iluminación supone, más o menos, el 10 % del consumo eléctrico de una casa. Y, con las decisiones adecuadas, podemos hacer que también este apartado ponga su granito de arena para ayudarnos a reducir el consumo doméstico. De hecho, en muchos casos, ni siquiera tendremos que hacer grandes cambios: con el simple gesto de sustituir las bombillas incandescentes por otras LED conseguiremos reducir el gasto energético hasta en un 80 %. Con la particularidad de que, además, estas tienen una vida útil considerablemente más larga.
Y otro detalle que a mucha gente se le suele escapar y que es importante para optimizar el consumo energético del hogar es el aprovechamiento de la luz solar. En este sentido, es común encender la luz artificial en momentos del día en el que todavía luce el sol, simplemente porque tenemos las persianas bajadas o las cortinas echadas.
Pero subir las primeras y abrir las segundas, además reducir la necesidad de gastar luz, también ayuda a calentar la vivienda en invierno, lo cual también evita que tengamos que subir algún grado más la calefacción. Sobre todo, si tenemos una buena distribución del mobiliario para facilitar que los rayos solares entren correctamente y nos aporten tanto la luz como el calor que necesitamos.
Optimizar el consumo energético del hogar es una de las maneras más eficaces de reducir la factura de la luz y el gas sin renunciar al confort. Pequeños cambios en los hábitos diarios, junto con decisiones más eficientes en iluminación, climatización o electrodomésticos, pueden marcar una diferencia notable a lo largo del año.
Además, apostar por la eficiencia energética mejora el bienestar en casa y reduce el impacto ambiental. Para profundizar en estas medidas, en Vía Célere ponemos a tu disposición la guía gratuita ‘Guía para ahorrar en casa’, con consejos prácticos y fáciles de aplicar. Descárgala a continuación y descubre nuestras soluciones para recortar los gastos en tu hogar de forma personalizada.
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