Actualmente, el mercado de la vivienda en España vive una situación paradójica. A pesar de encontrarse los precios en máximos históricos en muchas ciudades del país, las cifras de operaciones de compraventa también están batiendo registros recientes: solo en 2025 se superaron las 700.000 transacciones, la mayor cantidad de estas en los últimos 18 años. Es decir, cifras muy próximas a las del período previo a la explosión de la burbuja inmobiliaria.
Así que, la gran cuestión es: ¿conviene dar ya el paso o esperar? Hoy en Vía Célere queremos profundizar en el contexto actual del sector inmobiliario, para descubrir si en 2026 es buen momento para comprar vivienda o si, por el contrario, lo más conveniente es tener paciencia a la espera de que los precios bajen en el futuro.
Desde hace ya unos años es lógico que las personas que buscan adquirir una propiedad —para disfrutarla como lugar de residencia o con propósito inversor— se pregunten si es un buen momento para comprar vivienda o es mejor mantenerse a la expectativa. Y aunque la respuesta siempre depende del perfil de comprador, de la ubicación del inmueble y del objetivo de la compra, el estado actual del mercado invita a hacer un análisis riguroso que ayude a tomar una decisión informada.
En los primeros compases de 2026, la situación es de estabilidad tensa. Durante la pandemia los precios cayeron de forma apreciable, especialmente en zonas céntricas, debido a que la actividad se paralizó. Sin embargo, el mercado se desaceleró en lugar de desplomarse, lo que permitió que, una vez superada la crisis sanitaria, la escasez de oferta de obra nueva y la alta demanda impulsaran su rápida recuperación.
Así, aunque ahora el volumen de compraventas se ha estabilizado en comparación con los primeros años posteriores a la pandemia, el mercado atraviesa un momento de tensión debido a la incapacidad de la oferta para responder a la elevada demanda existente. Esta situación está generando una fuerte presión sobre el mercado y empujando los precios hasta máximos históricos, lo que dificulta el acceso a la vivienda. De ahí que este problema se haya convertido ya en la principal preocupación ciudadana, según datos del CIS.
La actual tendencia al alza de los precios responde a múltiples factores, ya que es el resultado de una compleja coyuntura social en la que confluyen diversas variables económicas, demográficas e incluso geopolíticas. Estas son las principales:
El primer factor relevante es el nivel que han alcanzado los precios de la vivienda. En España, el mercado cerró 2025 en máximos históricos tras experimentar un crecimiento anual cercano al 13 %, el mayor en casi dos décadas. Esto significa que el precio medio nacional superó los 2.280 euros por metro cuadrado, tanto en vivienda nueva como en segunda mano.
Se trata de un encarecimiento que no se debe a razones puntuales, sino que es el resultado de más de una década de subidas continuadas por la demanda sostenida, la recuperación económica tras la pandemia y, sobre todo, por uno de los grandes problemas del mercado inmobiliario nacional: la escasez de oferta.
Se trata de una de las razones que explican más fácilmente el incremento de los costes tanto en el mercado de compraventa como en el de alquiler. Tal y como destaca este informe de ‘BBVA Research’, desde 2008 España es uno de los países europeos donde menos viviendas per cápita se han construido: entre ese año y 2022 se iniciaron 1,53 millones, una cifra muy inferior a la de nuevos hogares creados (2,4 millones).
Y aunque las ciudades cuentan con suelo para su desarrollo, hay aspectos que están frenando la puesta en marcha de iniciativas de construcción y de promociones inmobiliarias: una proporción limitada de suelo listo para construir, modificaciones importantes recientes en la legislación de la vivienda que han cambiado el paso a muchos proyectos e incluso han desincentivado la inversión, y un descenso en la productividad en el sector de la construcción.
A raíz de esta situación, a pesar de que el país necesita incorporar entre 150.000 y 180.000 nuevas viviendas al año para cubrir su demanda real, según estimaciones del Banco de España, en 2025 apenas se iniciaron 115.000. Lo que le sitúa frente a una brecha que no deja de crecer y que lastra cualquier previsión a corto plazo.
En los últimos años, el Euríbor ha dado una de las pocas buenas noticias relacionadas con el mercado de la vivienda. Tras un ciclo de fuertes subidas entre 2022 y 2023, el Banco Central Europeo estabilizó en 2025 los tipos de interés en torno al 2 %, aplicando una estrategia de prudencia frente a la inflación y la incertidumbre política.
De esta forma, recientemente el Euríbor a 12 meses se situó en niveles próximos al 2,3 %, notablemente por debajo de los máximos de 2024. Esto ha permitido que el mercado hipotecario experimente una reactivación moderada, aunque sin invitar a la euforia, porque los especialistas han descartado en todo momento que vayan a producirse grandes rebajas a corto plazo.
Es más, debido al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio a principios de 2026, los mercados han reaccionado con temor por la posibilidad de que se dispare la inflación. Lo que ha provocado que el mencionado Euríbor a 12 meses haya crecido cerca de medio punto entre febrero y abril, situándose cercano al 2,8 %, y generando nuevas preocupaciones sobre la evolución de los tipos de interés a corto plazo.
Lejos de desanimar a los compradores, esta situación incluso les está empujando a cerrar ya sus adquisiciones. Según datos de la Asociación Española de Franquiciadores Inmobiliarios (AEFI), la previsión es que en 2026 se completen más de 800.000 transacciones, una cifra muy elevada que continuará tensionando el mercado.
Esto se debe a la consideración de la vivienda como un valor refugio en tiempos de crisis y de alta inflación, y también al temor de los compradores a que los precios continúen creciendo en los próximos meses. Y es que, ante la necesidad de adquirir un nuevo hogar a corto plazo, la respuesta a si es un buen momento para comprar vivienda en 2026 parece clara.
La decisión de dar o no el paso de comprar vivienda también está condicionada por la región en la que esta se encuentre. En líneas generales, en España los grandes núcleos urbanos —especialmente en Madrid, Cataluña, Baleares y País Vasco— y las principales zonas costeras —como la Costa del Sol, Levante y Baleares— los precios se mantienen al alza por la alta demanda de compradores internacionales y el auge del alquiler vacacional. Mientras que en algunas zonas de interiores las perspectivas son más optimistas.
De esta forma, el comprador debe tener claro que, si quiere adquirir su nueva vivienda en una gran ciudad, la tendencia histórica sugiere que, en el mejor de los casos, los precios solo se estancarán a corto-medio plazo; y que el riesgo de que incluso sigan creciendo es elevado. Mientras que, si no ve con malos ojos vivir en ciudades más pequeñas como Albacete, Ciudad Real o Valladolid, en ellas probablemente podrá encontrar buenas relaciones calidad-precio para invertir su dinero.
Con este panorama, la respuesta depende de cuál sea tu perfil como potencial comprador:
Esperamos que estas claves te ayuden a decidir si 2026 para ti es un buen momento para comprar vivienda. Y si decides dar el paso, recuerda que puedes descargarte gratuitamente nuestra ‘Guía para comprar una casa’, donde encontrarás los mejores consejos para realizar todos los trámites sin complicaciones y empezar a disfrutarla cuanto antes.
Te recomendamos:
Una mudanza suele ser sinónimo de sentimientos encontrados: aunque es un buen momento para ilusionarse…
Con el tiempo, los estilos de decoración cambian y las tendencias se suceden. Pero en…
Para la mayoría de las personas, comprar una casa es una de las decisiones más…
En el hogar, la zona de lavado suele considerarse un espacio secundario. Por ello, es…
Aunque vivir en la capital es una opción a tener en cuenta por el simple…
La provincia de Málaga es una elección excepcional tanto para establecerse de manera permanente como…