Aunque amueblar el salón puede ser una experiencia muy emocionante, lo cierto es que también requiere de mucho tiempo y esfuerzo. No sería la primera vez que alguien se va a la tienda y compra los muebles de manera impulsiva y cuando llega a casa se da cuenta de que no quedan tan bien cómo creía o que ni siquiera cuenta con espacio suficiente para meterlos todos.

Siempre hay elementos de los que podemos prescindir, pero hay otros que son el alma de cualquier salón, como es por ejemplo la mesa de centro, ya que resulta muy práctica para colocar nuestras cosas cuando estamos sentados en el sofá. Si estás pensando en comprar una mesa de centro para tu salón y todavía no tienes muy claro cuál elegir, hoy te traemos algunos consejos para que la decisión te resulte mucho más sencilla.

Material de la mesa

Muchas personas eligen una mesa de cristal o con superficie de cristal para la mesa de centro, ya que se ve menos y la sensación visual es que hay más espacio. El problema es que si hay niños, el cristal no es la mejor opción. En estos casos, es más recomendable optar por materiales acrílicos o madera, ya que además de ser fáciles de limpiar, siempre quedan bien con cualquier estilo.

Tamaño

La mesa de centro no debe ser ni muy grande ni muy pequeña. Si es muy grande, terminarás saturando el espacio y si es muy pequeña se verá muy ridícula. Su tamaño nunca debe ser inferior a la mitad de la longitud del sofá. En cuanto a la altura, lo ideal es que mida lo mismo que el asiento del sofá, ya que si es demasiado alta, impedirá que puedas ver bien la televisión y hará que la estancia parezca más pequeña. Si necesitas altura, opta por una de esas mesas de centro que disponen de una superficie extraíble. Lo cual resultará muy útil, tanto para comer como para trabajar.

Forma de la mesa

Lo normal es que la mesa de centro sea rectangular, ya que de esta forma encaja mejor con el espacio disponible y con el resto de los muebles. No obstante, también puedes optar por una mesa cuadrada, redonda, hexagonal, ovalada, asimétrica, etc. Incluso podemos encontrar mesas agrupadas y múltiples, con diferentes superficies separadas. Eso sí, ten en cuenta que debe adaptarse al espacio.

Utilidad

El uso que vamos a dar a la mesa de centro es uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de elegirla. Y es que no es lo mismo usarla solamente para apoyar los pies que para trabajar o para servir en ella copiosas meriendas. También deberás tener en cuenta si la vas a usar simplemente como elemento decorativo o si quieres que disponga de soluciones de almacenaje para guardar cosas.  Una idea muy interesante si la vivienda es pequeña. Con lo cual, es fundamental valorar para que la vamos a usar y elegir aquella que mejor se ajuste a nuestras necesidades.

Versatilidad

Muchas mesas incorporan ruedas y otros elementos relacionados con la versatilidad que pueden resultar muy interesantes. Especialmente si no disponemos de mucho espacio en casa. De esta forma, podrás mover la mesa sin problemas y colocarla en cada momento donde mejor te venga. Pero también podemos encontrar mesas convertibles que pueden llegar a utilizarse incluso como mesa de comedor.

Cuidado con los niños

No es lo mismo comprar una mesa de centro cuando sólo viven adultos en la vivienda que si tenemos niños. Por supuesto, el cristal queda descartado, ya que es muy peligroso para ellos si se rompe. Pero también es conveniente evitar las mesas con esquinas muy pronunciadas. En este sentido, son más recomendables las mesas redondeadas u ovaladas. No obstante, si quieres poner una mesa con ángulos, siempre puedes colocar protectores.