Gastos fijos del hogar: aprende a controlarlos con esta guía

Consejos

Los gastos fijos del hogar constituyen una parte esencial del presupuesto mensual de cualquier familia. Identificarlos y tenerlos en cuenta permite llevar a cabo una planificación financiera adecuada, de modo que el balance se mantenga positivo al final de cada mes. Además, su principal ventaja es que se trata de pagos recurrentes y previsibles, lo que facilita su control y ayuda a reducir su impacto en las finanzas personales.

El problema es que, precisamente por ser unas obligaciones comunes, muchas personas no les prestan la suficiente atención y terminan tomando decisiones financieras erróneas. Como, por ejemplo, gastar más de lo que deberían en compras opcionales, como las relacionadas con el ocio (ir al cine o al teatro, cenar fuera…).

En Vía Célere tenemos claro que el control de los gastos fijos del hogar es el pilar principal de una economía doméstica saneada. Por eso, en este post te traemos varios consejos para conocerlos en detalle y ganar margen tanto para ahorrar como para darse, de vez en cuando, algún ‘capricho’.

Maqueta de casa de madera tras monedas apiladas con plantas creciendo, representando el ahorro en los gastos fijos del hogar

¿Qué gastos fijos tiene un hogar?

Vivir tiene un coste, ya que puntualmente se generan facturas por mantener nuestra vivienda y tener contratados los servicios que son imprescindibles. Por lo tanto, los gastos de este tipo más habituales son:

  • La cuota del alquiler o de la hipoteca, si la vivienda no está totalmente pagada. Suele ser el gasto fijo más elevado.
  • Suministros básicos como la luz, el agua y el gas. Además, también se puede incluir en este grupo la conexión a Internet, porque, aunque no es un servicio imprescindible, sí es de enorme importancia hoy en día.
  • Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), un impuesto anual que deben pagar los propietarios de una vivienda según su valor catastral.
  • Comunidad de vecinos, una cuota fija para el mantenimiento de las áreas comunes de los edificios comunitarios.
  • Seguro del hogar, para cubrir los daños estructurales y de contenido. El propietario debe abonarlo regularmente si la vivienda está hipotecada.
  • Tasa de basuras, una tasa municipal por la recogida de los residuos.
  • Alimentación, para llenar la cesta de la compra con lo necesario.
  • Transporte, el dinero que necesitamos para desplazarnos (en coche o en transporte público).
  • Educación, las facturas de la guardería, colegio o universidad si tenemos hijos, o de nuestra matrícula si estamos estudiando.
  • Ropa, para renovar o actualizar nuestro vestuario.
  • Otros gastos fijos no imprescindibles, pero que nos hacen la vida más fácil. Incluyen los sistemas de seguridad, suscripciones a servicios de streaming o digitales y servicios de limpieza.

Claves para gestionar adecuadamente los gastos fijos del hogar

Elaborar un presupuesto de la economía doméstica

El primer paso para tener claros qué gastos fijos tenemos es identificarlos. Cada vez que nos llega la factura o cargo a la cuenta los vemos, pero no siempre tenemos claro el impacto que, en conjunto, tienen para nuestra economía. Así que es recomendable que encontremos un momento para sentarnos frente al ordenador (o con un papel y un bolígrafo) con la intención de apuntarlos y de calcular el coste mensual que nos suponen.

Además, para que el presupuesto sea completo, también es fundamental que señalemos nuestros ingresos y los gastos variables que acostumbremos a tener. Estos últimos, al no ser constantes, pueden variar de un mes a otro, por lo que una opción para calcularlos es hacer una media del gasto que nos han supuesto a lo largo de, por ejemplo, los últimos tres meses.

Con todo ello, ya podremos hacernos una idea de la situación de nuestra economía doméstica: el objetivo es que la suma de los gastos fijos y variables no supere nunca la cantidad de dinero que ingresamos. De no ser así, deberemos recurrir a nuestros ahorros para equilibrar el balance, algo que hay que tratar de evitar.

Mujer revisando facturas y gestionando los gastos fijos del hogar con un ordenador y calculadora

Tener en cuenta los gastos anuales

No todos los gastos fijos se repiten cada mes. En algunos casos también nos puede llegar una factura trimestral, semestral o anual; especialmente si se trata de impuestos o seguros (como el del vehículo). Por tanto, es fácil que se nos puedan olvidar a la hora de preparar nuestro presupuesto y que, al entrar en nuestra cuenta, nos generen algún desajuste.

Para evitarlo, al elaborar el presupuesto deberemos tener en cuenta estos gastos fijos, pero de menor frecuencia. Y la mejor forma de incluirlos será prorratearlos: dividir la cantidad entre 12 (si es anual), 6 (si es semestral) o 4 (si es trimestral) y añadir la cantidad resultante a la partida de gastos fija mensual.

Aplicar la regla del 50/30/20

Aunque la meta principal es equilibrar nuestras cuentas para que los ingresos siempre superen los gastos, lo ideal es lograr ahorrar al final de mes. Esto lo podemos conseguir más fácilmente si aplicamos la regla del 50/30/20, según la cual deberemos invertir nuestros ingresos en tres partidas diferentes:

  • 50 % para los gastos fijos del hogar: como hemos visto, son numerosos y representan una parte importante de la economía doméstica. Así que lo lógico es que requieran, mes a mes, en torno a la mitad de nuestros ingresos.
  • 30 % para los gastos variables: al tratarse de gastos opcionales y puntuales, solo debemos dedicarle, aproximadamente, una tercera parte de nuestro presupuesto. Calcular esta cantidad al inicio de cada mes nos ayudará a tener un control sobre ellos, para distribuirlos correctamente y no excedernos más del límite que nos hemos impuesto.
  • 20 % para el ahorro: dice el refrán que «persona precavida vale por dos», así que una de las ventajas de llevar un control de los gastos fijos es poder planificar mejor las finanzas para ahorrar dinero al final de cada mes. Si logramos guardar aproximadamente la quinta parte de nuestros ingresos, primero conseguiremos reunir un fondo de emergencia por si surgen gastos imprevistos. Y, a la larga, disfrutaremos de unos ahorros considerables para acometer algún proyecto específico o hacer una inversión.

Revisar contratos y tarifas

¿Realmente estamos pagando un buen precio por los servicios básicos asociados a nuestros gastos fijos?  Es probable que varios de ellos se puedan ajustar si comparamos con las ofertas de otros proveedores. Los ejemplos clásicos son las tarifas eléctricas o de gas, el contrato de Internet y la línea móvil, o las suscripciones que pagamos casi sin darnos cuenta y que realmente no aprovechamos o incluso no usamos.

Dedo pulsando un interruptor en posición "OFF" para reducir los gastos fijos del hogar

Lograr un hogar eficiente

La factura energética puede suponer entre el 5 y el 10 % del presupuesto doméstico total, por lo que representa una parte muy importante de los gastos fijos del hogar. Si nuestra vivienda tiene una buena calificación (de A para la máxima eficiencia a la D para la eficiencia media) nos resultará mucho más fácil reducir la factura.

Aunque también es aconsejable que implementemos pequeños gestos en nuestro día a día, como los que te proponemos en este artículo y que incluyen el uso de electrodomésticos de bajo consumo, el apagado de luces y aparatos si no los usamos, o un uso adecuado de la calefacción/ aire acondicionado.

Automatizar para simplificar

Tener un presupuesto claro y bien definido da tranquilidad absoluta, porque nos permite tener el control de nuestras finanzas domésticas. Y, a su vez, nos permite simplificar el proceso posterior de pagar las facturas, porque podremos domiciliar los recibos para que se abonen automáticamente. En este caso, lo fundamental es revisar siempre su cuantía para saber qué cantidad estamos pagando y no llevarnos ninguna sorpresa.

Utilizar aplicaciones para gestionar y compartir gastos

La tecnología puede ayudarnos a optimizar los gastos fijos del hogar, porque hay aplicaciones bancarias y financieras que nos permiten llevar al día nuestras cuentas e incluso crear partidas específicas para afrontar determinadas compras o facturas. Esto, por ejemplo, nos da la opción de crear una cuenta concreta para gastos fijos donde transferir al principio de mes el dinero necesario. De esta manera, lo que nos quede en la cuenta principal será la cantidad que podremos utilizar para hacer compras aisladas, ahorrar o invertir.

Establecer límites y objetivos

Los gastos fijos no pueden eliminarse por completo, pero con una buena estrategia y una revisión de las tarifas contratadas es posible reducirlos de forma significativa. Al inicio, conviene fijar un porcentaje máximo de los ingresos que se destinará a este apartado. De este modo, estableceremos una ‘línea roja’ que nos alertará si, en algún momento, empezamos a gastar más de lo previsto.

Controlar los gastos fijos del hogar es el primer paso para ahorrar mejor

Llevar un control exhaustivo de los gastos fijos del hogar no solo permite llegar con mayor tranquilidad a final de mes, sino que es la base para construir una economía doméstica más equilibrada, eficiente y orientada al ahorro. Identificar cada gasto, anticipar los pagos anuales, revisar contratos y apoyarse en la tecnología son acciones sencillas que, aplicadas con constancia, pueden marcar una gran diferencia en tus finanzas personales.

En Vía Célere creemos que un hogar bien planificado es sinónimo de bienestar. Por eso, si quieres profundizar aún más y descubrir consejos prácticos para reducir gastos, optimizar el consumo y mejorar la eficiencia de tu vivienda, te invitamos a descargar gratuitamente nuestra guía ‘Ahorrar en casa’. Si lo haces, descubrirás un recurso pensado para ayudarte a tomar decisiones inteligentes y sacar el máximo partido a tu hogar, sin renunciar a la comodidad ni a la calidad de vida.

Guía para ahorrar en casa de Vía Célere

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