Cuando uno busca en internet información sobre viviendas sostenibles generalmente aparece la siguiente frase: ¿Cómo serán las casas del futuro? Y es que intentar conocer cómo será el mundo del mañana es una cuestión que nos encanta. De hecho, la sostenibilidad y la innovación de nuevos materiales de construcción ya fue un sueño durante las primeras décadas del siglo XX.

Casas ultraligeras y energía solar como calefacción

Un ejemplo de ello es la “Casa ligera”, un proyecto publicado en 1942 en el que sus autores proyectaron un tipo de casa con materiales de construcción e innovaciones no muy lejanas a lo que hoy en día disfrutamos. Su idea era usa un aerogel superligero para construir viviendas, un material que no solo permitiría que la construcción fuese cargada por una docena de personas, sino que también la convertiría en resistente a los terremotos.

También durante la segunda mitad del siglo XX fue muy popular la idea de que las casas utilizasen energía solar, eso sí, sin tantos usos como los que tiene ahora. En una ilustración publicada en el diario Toronto Star Weekly se explicaba cómo funcionarían las viviendas que utilizasen energía solar, aunque esta solo serviría a modo de calefacción en las épocas más frías del año.

El futuro es real

Todo esto que por aquel entonces parecía ciencia ficción, hoy no lo es. Ahora, nuestras casas pueden autoabastecerse y se han creado nuevos materiales de construcción para mejorar el aislamiento gracias a las propiedades de materiales como celulosa, fibra de vidrio, lana de roca, corcho, espuma de poliuretano o poliestireno.

De hecho, si en los años 40 soñaban con un aerogel ultraligero, hoy en día ese sueño ya es realidad gracias a la creación del material más liviano del mundo: el aerogel de grafeno. Este puede utilizarse para puede imprimir en 3D y ya se está trabajando en descubrir cómo usarlo para reducir la huella medioambiental de las técnicas convencionales de construcción.

Más allá de los materiales

Eso sí, no todas las innovaciones que podemos disfrutar hoy, y que pueden convertir a nuestras casas en más sostenibles, están relacionadas directamente con los materiales de construcción. Gracias a la ventilación de doble flujo, el suelo radiante o la geotermia   —innovaciones que además se encuentran implementadas en muchas de las promociones de Vía Célere—, podemos ahorrar en energía y contribuir con el medio ambiente.

Así, si ya existen viviendas totalmente sostenibles como la Casa Bunyesc en Lleida, Villa Ana en Santiago de Compostela o la Vivienda geodésica en Jumilla Murcia, ¿cómo serán entonces las casas del 2050?